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¿Cómo puedo empezar a introducir los alimentos a mi bebé?


Aunque esta edad no es exacta, suele ser a partir de los seis meses que los bebés son capaces de sentarse erguidos, coger pedazos de comida, llevárselos a la boca y masticarlos; es decir, empiezan a alimentarse ellos solos. Esto varía de unos bebés a otros en función de su desarrollo, normalmente es el propio bebé el que empieza a mostrar interés por otros alimentos al vernos comer a los adultos, esto puede ocurrir a partir de los 5 o 6 meses o incluso no mostrar interés por los alimentos hasta los 7 u 8 meses. Que consiga mantenerse sentado y comience a sentir interés por la comida nos indicará el momento perfecto para iniciar la alimentación complementaria

La mayoría de los bebés están preparados para comenzar a experimentar con los alimentos sólidos, sin necesidad de triturarlos previamente. Sólo necesitan que se le dé la oportunidad de hacerlo.

Esta forma de introducir los alimentos se denomina ALIMENTACIÓN AUTORREGULADA (también conocido como alimentación complementaria a demanda ó Baby-led weaning, BLW) que consiste en introducir comidas sólidas en su dieta, permitiendo que el bebé se alimente por sí mismo –sin usar cucharas y sin purés. El bebé se sienta con el resto de la familia a la hora de la comida y se une a los demás cuando está preparado, usando primero sus manos para comer y después los cubiertos.

Tanto la Academia Americana de Pediatría como la Asociación Española de Pediatría comparten que la introducción de nuevos alimentos se ha de llevar a cabo en función del grado de desarrollo del bebé y no tanto de la edad. Hay niños que están preparados a los cinco meses y otros a los ocho o, incluso, más tarde.

  • Sabremos si el niño está preparado para tomar nuevos alimentos cuando se den los siguientes requisitos:
  • Es capaz de sentarse sin ayuda (sería muy difícil dar de comer a un niño que se cae para los lados).
  • Ha de ser capaz de coordinar el ojo y la vista para coger un trozo y llevárselo a la boca con cierto éxito.
  • Haya perdido el reflejo de extrusión (es lo que hace que los niños expulsen la cuchara o la comida con la lengua).
  • Muestra interés por la comida de los adultos (si se le pone a su alcance, incluso, intenta coger algún alimento).
  • Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos. Por ejemplo, el niño que tiene hambre, al ver acercarse la cuchara o algún alimento, abre la boca.

Debemos tener clara una cosa, hasta el año de edad, la leche – preferiblemente materna – sigue siendo el alimento fundamental y por tanto, se debe ofrecer antes que el resto de alimentos complementarios (que como su propio nombre indica, sólo complementan y no sustituyen a ésta).

La alimentación autorregulada permite al bebé descubrir sabores, texturas, colores y olores, conocer y distinguir los diferentes alimentos que comerá de adulto; fomenta la independencia y la confianza en sí mismo; le ayuda a desarrollar y mejorar la coordinación ojo-mano, desarrollar la musculatura orofacial y la masticación y sobre todo evita las peleas a la hora de comer ya que nunca, nunca , bajo ninguna circunstancia obligaremos al niño a comer si no quiere ya que sólo conseguiríamos que su interés por los alimentos disminuya y asocie el momento de la comida con una situación desagradable y negativa.

El objetivo principal de esta etapa no es nutricional, ya que todas sus necesidades estarán cubiertas con la lactancia, sino que es educacional, se trata de despertar su interés por los alimentos y que a través del juego y la curiosidad aprenda a comer como lo hará de adulto.

 

FUNDAMENTOS DE LA ALIMENTACIÓN AUTORREGULADA

 

Lactancia materna como la base de la alimentación autónoma

Continuaremos con lactancia a demanda como base de la alimentación, el bebé mamará lo que necesite y la comida se ofrecerá de forma complementaria. No es necesario que las tomas coincidan con las horas de las comidas, mamará cuando lo pida. Si coincidiera, lo recomendable es ofrecer primero el pecho o biberón y luego la comida, de esta forma garantizamos una correcta nutrición mientras el bebé aprende a comer. Poco a poco él mismo irá disminuyendo las tomas y aumentando la cantidad de comida. Además la lactancia materna protegerá al bebé de posibles alergias alimentarias.

Fomentaremos una alimentación saludable y variada
Los principios generales de una alimentación saludable se aplican también a los bebés que están gestionando su propio proceso de introducción de sólidos. Por eso, deben evitarse las comidas rápidas, los alimentos procesados, los congelados, enlatados, grasas saturadas e hidrogenadas, fritos, bollería, galletas (incluidas las “aptas para bebes”),… nunca nada que contenga azúcar y además con los bebés eliminaremos la sal y los alimentos salados por lo memos hasta el año de edad (podemos condimentar con especias).

Ofreceremos a nuestro bebé:

  • Frutas, enteras NO en zumo. No empezar por los cítricos que son más irritantes.
  • Verduras variadas a poder ser ecológicas, libres de pesticidas. Mejor al vapor o cocidas.
  • Carne a poder ser de animales de pasto (no industrializados, ya que la alimentación del animal y la actividad física determinará la calidad de sus proteínas y sus grasas) en trozos pequeños tipo carne picada es una buen opción.
  • Pescado, desmenuzado y sin espinas. Evitaremos el pez espada, tiburón, lucio, atún rojo o conservas de atún por su alto contenido en metales pesados.
  • Huevo
  • Cereales en grano y a poder ser integrales (arroz, quinoa, mijo, trigo sarraceno, avena…). Evitaremos totalmente preparados en polvo (que suelen recomendar desde enfermería pediátrica) ya que están cargados de azúcares y harinas refinadas con poco poder nutritivo y que alteran desde edades tempranas el sistema digestivo del bebé. Los cereales que se deben introducir son los granos completos, igual que en el adulto.
  • Legumbres
  • Evitar alimentos pequeños por riesgo de atragantamiento (frutos secos: si se puede triturados previamente, en cremas, uvas y cerezas: si se dan sin pepita y cortadas en 4 trozos….)

Cocinaremos los alimentos para que estén lo suficientemente blandos como para que el bebé los mastique fácilmente con las encías, la referencia será que si lo apretamos con los dedos se aplasta. Al principio, es mejor ofrecer trozos grandes adaptados al tamaño de su puño, preferiblemente en forma de palitos para que lo pueda agarrar con facilidad y experimental con él.

  • Algunos ejemplos de comidas para comer con las manos (“finger food” en inglés) serían;
  • Verduras enteras cocinadas al vapor o ligeramente cocidas; vainas, judías verdes, etc.
  • Ramilletes de coliflor o brécol al vapor o ligeramente cocidos.
  • Palitos de verduras al vapor o cocidos; zanahoria, nabo, calabaza, calabacín, patata,
  • Rodajas gruesas de aguacate (a poder ser maduro)
  • Pollo o pavo en trozos pequeños o picado
  • Frutas; pera, kiwi, plátano, fresas… bien enteras y en palitos. La consistencia blanda, que puedan aplastarse con los dedos. La textura tipo manzana se ofrecerá ligeramente cocida o cocida
  • Crackers o trozos de pan en general (evitaremos pan blanco, ofreceremos integral)
  • Tortas de arroz o tostadas sin sal (solas o con algo por encima)
  • Bolitas de arroz, mijo, etc.
  • Tortilla francesa en tiras
  • Etc.

No existe una evidencia científica que respalde el empezar la alimentación del bebé por cereales o por fruta o verdura, o mezclando alimentos de los diferentes grupos. Saludable y personalizado es la clave para el crecimiento sano de un bebé. No importa realmente el orden. El niño puede y debe empezar a comer lo mismo que coman sus padres, adaptándose siempre a sus necesidades. Y esto es un aliciente también para que los adultos mejoren su dieta.

En los primeros intentos no se puede pretender que coma mucha cantidad, a veces incluso nada, pero se familiariza con la comida y la va reconociendo. Si el niño se niega a comer sistemáticamente un alimento no pasa nada, los adultos tampoco comemos de todo, siempre y cuando se le compense con otros alimentos nutritivos y completos. Ningún alimento es imprescindible, a excepción de la leche materna, por lo tanto, si no quiere comer una pera, hay que probar con una manzana, y ofrecer al niño una oferta amplia de alimentos saludables, para que él mismo los reconozca y elija.

No es necesario retrasar la introducción de ningún alimento para evitar las alergias; EXCEPTO los lácteos que no se introducirán hasta el año de edad para evitar la intolerancia a la lactosa, la miel hasta los dos años por riesgo de intoxicación botulínica, el azúcar (que no deberíamos introducirlo nunca, pero sobre todo los dos primeros años de edad, ya que es una toxina y no podrá procesarla sin que produzca un daño metabólico) y la sal por sobrecarga renal.

Los que practican este método suelen estar de acuerdo en que no se deben introducir muchos alimentos de golpe (a ser posible, de uno en uno o de dos en dos) para que, en caso de reacción alérgica, sea más fácil identificar la fuente de toxicidad. Los alimentos potencialmente alérgenos (pescado, marisco, frutas exóticas, frutos rojos, frutos secos, etcétera) pueden ofrecerse de últimos o retrasarse si hay antecedentes familiares pero esto no es imprescindible. De hecho la evidencia científica dice que cuanto antes  se introduzcan los alimentos potencialmente alérgenos menor riesgo hay, y la lactancia materna protegerá el sistema inmune del bebé frente a alergias.

De hecho, en cada cultura se hace de manera diferente y los “mandamientos” de un centro de salud pueden diferir completamente de los de otro centro de la misma localidad, Incluso los pediatras de un mismo centro de salud llegan a dar indicaciones diferentes para comenzar la introducción de alimentos, lo que pone en evidencia que el orden de introducción no es relevante.

Por lógica parece sensato retrasar la aparición de los alimentos potencialmente alergénicos en la dieta del bebé. Sin embargo, no siempre lo lógico coincide con las pruebas científicas. Hoy en día, las principales asociaciones de pediatría indican, y como confirmó en mayo de 2010 una revisión publicada en Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care, en numerosos estudios e investigaciones que el retraso de la introducción de estos alimentos no solo no es beneficioso, sino que incluso podría llegar a ser perjudicial. Lo verdaderamente relevante es la progresión, es decir, hacerlo poco a poco, pequeñas cantidades cada tres o cuatro días para comprobar la tolerancia del bebé e ir aumentando la cantidad progresivamente. Se ofrecerán siempre durante el día, nunca a la cena para observar posibles reacciones en el bebé. Si al día siguiente de incorporar una novedad en su dieta, el niño sigue bien, adelante con otra.

En la mayoría de los casos, los primeros síntomas de una alergia en la infancia aparecen o en la piel o en el tracto gastrointestinal, poco después de tomar determinados alimentos. En la piel suele aparecer como urticaria, bultos, enrojecimientos,…y en el sistema digestivo puede aparecer como edemas en los labios, lengua, paladar o garganta, pero también como vómitos, náuseas, dolor abdominal, diarrea, e incluso a veces restos de sangre en las heces. Ante la duda consulte con un especialista.

 

¿No se ahogará?

Muchos padres se preocupan por la posibilidad de ahogamiento. Aún así, hay indicios que hacen pensar que si los bebés controlan lo que se llevan a la boca tienen menos riesgo de atragantarse que cuando son alimentados con una cuchara. Esto se debe a que los bebés no son capaces de mover intencionadamente la comida hacia la garganta hasta después de haber desarrollado la habilidad de masticar. Y no desarrollan la habilidad de masticar hasta después de haber aprendido la habilidad que les permite alcanzar y agarrar cosas. La capacidad de agarrar objetos muy pequeños se desarrolla aún más tarde. Así, un bebé muy pequeño no puede aumentar el riesgo de atragantamiento porque es incapaz de llevarse cosas pequeñas a la boca. Sin embargo, si alimentamos al bebé con la cuchara, estamos obligándole a que sorba la comida hasta el fondo de la boca, aumentando el riesgo de atragantamiento.

Parece que el desarrollo general del bebé mantiene el ritmo de su capacidad para manejar la comida con la boca, y para digerirla. Un bebé al que le cuesta llevarse comida a la boca probablemente no está muy preparado para comerla. Por eso, es importante resistir la tentación de “ayudar” al bebé que se encuentra en esa situación. Es el propio desarrollo de las distintas habilidades implicadas en el acto de comer lo que asegura que la transición hacia la alimentación sólida se produce al ritmo adecuado, manteniendo el riesgo de ahogamiento en niveles mínimos.

Inclinar al bebé o tumbarlo para alimentarlo con sólidos es peligroso. Un bebé que manipula comida siempre debe estar sentado en posición erguida. De este modo, facilitamos que la comida que todavía no es capaz de tragar, o que no desea tragar, caiga fuera de su boca.
Es sorprendente observar como desde tan pequeños, y sin dientes, son capaces de masticar los alimentos y como los expulsan de la boca si el trozo que han metido es muy grande y son incapaces de tragarlo.

Los bebés tienen un reflejo llamado REFLEJO DE ARCADA, gracias al cual cuando percibe algún trozo demasiado grande en la garganta que no puede tragar, una arcada lo llevará hacia la parte delantera de la boca. Este reflejo que lo protegerá frente a un atragantamiento curiosamente lleva al fracaso de esta técnica para la introducción de los alimentos ya que los cuidadores se asustan pensando que se iba a atragantar y ahogar. Este reflejo lo tienen sobre todo al principio, están aprendiendo a gestionar los alimentos y a sentir alimentos sólidos en su boca, este reflejo les protegerá de tragar solo aquellos trozos que pueden gestionar. Todos estos reflejos e instintos que son innatos los pierden con el uso de papillas ya que tienen que aprender a tragar sin masticar y a un ritmo impuesto.

No obstante debemos mantener unas normas básicas de seguridad para la prevención de accidentes:

  • Es mejor que el niño no tenga mucha hambre ni sueño: al ser un esfuerzo para él, se puede frustrar y poner nervioso.
  • Ponerle la comida a su alcance y no introducirle nada en la boca. Que sea él solito el que se lo lleve.
  • Él cogerá trocitos que pueda gestionar.
  • No hay que distraerle, déjale que se concentre: en momentos de distracción es cuando hay más riesgo de atragantamiento.
  • Ponerle un babero o ropa adecuada para que pueda comer tranquilo y tú también lo estés: se va a manchar mucho, más de lo que imaginas, pero es mejor que resistas la tentación y le limpies al final, cuando termine. De ese modo, permitirás que disfrute y que además, se concentre y no se atragante.
  • No le dejes NUNCA SOLO: si se produce algún accidente, es mejor estar lo más cerca posible para solucionarlo.

 

¿Y las bebidas?

El contenido en grasa de la leche materna aumenta al final de la tetada. Un bebé amamantado reconoce este cambio y usa este conocimiento para controlar su ingesta de líquidos. Si tiene sed, tenderá a succionar poco tiempo, quizás de ambos pechos, mientras que si tiene hambre prolongará la toma durante más tiempo. Gracias a ello, los bebés amamantados a demanda no necesitan beber nada más, ni siquiera en verano.
Este principio también se puede aplicar al periodo de transición hacia la comida normal, siempre que el bebé siga siendo amamantado a demanda. Se le puede ofrecer un vaso de agua durante las comidas como parte de la exploración, pero no hay necesidad de preocuparse si no quiere beber nada.

Los bebés alimentados con leche de fórmula necesitan un enfoque ligeramente diferente, ya que los biberones tienen la misma consistencia durante toda la toma, por lo que hay menos posibilidad de saciar la sed. Para garantizar un aporte de líquidos suficiente, sólo hay que estar pendiente de ofrecer al bebé agua con cierta frecuenta una vez ha comenzado a comer pequeñas cantidades de los alimentos ofrecidos.

Debes estar preparado para el caos y el desorden.
Un plástico bajo la trona protegerá el suelo o la alfombra y facilitará la limpieza. También te permitirá volver a ofrecer al bebé los alimentos que se hayan caído, disminuyendo la cantidad de comida desperdiciada. (¡Te sorprenderá positivamente descubrir lo rápido que el bebé aprende a comer manchando menos!)

Relájate y disfruta viendo como tu bebé aprende a comer y observando cómo desarrolla su habilidad con las manos y la boca durante todo el proceso!

 

Lecturas recomendadas:

Aprender a comer solo: Manual sobre el método Baby Led Weaning (Lidia Folgar)

 

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