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Todo lo que debes saber sobre lactancia materna


Los sistemas inmunitario y digestivo de los recién nacidos no están preparados para la comida hasta que alcanzan alrededor de los seis meses de edad; la leche materna  es todo lo que los bebés necesitan de forma exclusiva hasta los 6 meses, y de forma complementaria a alimentos sólidos hasta los dos años.

Todos los mamíferos se nutren de la leche materna hasta el momento en que su organismo es capaz de asimilar y metabolizar otros nutrientes.

El ser humano, como mamífero que es, debería seguir la misma secuencia, y sin embargo, no siempre es así. Muchas veces la madre abandona la lactancia muy pronto por incorporación a su trabajo, por alguna incompatibilidad de  horarios, por un mal asesoramiento de profesionales de la salud desactualizados, etc.

La mayoría de los fracasos en la lactancia se producen por una mala posición del niño al succionar, lo que puede producir por un lado grietas, heridas y mucho dolor y por tanto abandono por parte de la madre, y en otras ocasiones una succión no productiva (como cuando chupamos por una pajita y hacemos vacío sin conseguir extraer ningún líquido). Por lo tanto el bebé pasa hambre y llora, y en seguida alguien nos convence de que la leche que producimos no es buena o no le llega, recurriendo así a la leche de fórmula.

Esto se solucionaría rápidamente si nos asesoramos con un profesional experto en lactancia materna , que “educa” a la madre en todo tipo de pautas con el bebé, nos explica cómo colocarlo correctamente en el pezón, como son los ritmos normales de la lactancia (que debe ser a demanda y nunca estar sujeta a tiempos ni pautas horarias), e incluso como continuar con la lactancia una vez que nos incorporemos al trabajo,  haciéndonos recuperar la confianza en nuestra capacidad para alimentar a nuestros bebés.

En caso de que el bebé presente algún tipo de complicación durante la lactancia materna, sería importante valorar la alimentación y el estado de la madre y tratarla, siempre en manos de una persona especializada.

Para resolver algunas de estas dudas el libro del pediatra CARLOS GONZALEZ: “UN REGALO PARA TODA LA VIDA” y «SOMOS LA LECHE» de ALBA PADRÓ son de lectura obligatoria. También la aplicacion https://lactapp.es/ nos puede ayudar a resolver muchas de nuestras dudas y falsos mitos. Además en http://www.e-lactancia.org/ podemos consultar la compatibilidad de diferentes fármacos con la lactancia materna.

Si de todas formas sigue habiendo problemas con la lactancia del bebé, ponte en contacto con un asesor en lactancia materna, o matrona o grupo de lactancia materna que haya en tu ciudad (encontrarás las direcciones y teléfonos en www.fedalma.org). No te dejes convencer por el entorno o profesionales desactualizados, ya que no existe alimento diseñado de forma más específica para tu bebé, ni existe mujer (sin patología específica) que no produzca leche o que su leche no alimente lo suficiente.

Composición de la leche materna

A día de hoy no existe ninguna leche artificial que contenga las mismas propiedades que la leche materna, ésta es el único alimento imprescindible para el ser humano.

Como tema informativo, y para concienciar de la importancia de la leche materna vamos a ver las diferencias entre leche materna y leche de lactancia artificial:

La leche materna está preparada para cubrir perfectamente las necesidades del bebé y adaptada a las características digestivas del mismo. Además, la leche materna se va modificando según las necesidades del bebé. Esto tiene una explicación:

  • El calostro. Es la primera leche, presente los primeros 5 días más o menos después del parto. Es de color amarillo-anaranjado. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio, junto con la inmunoglobulina A (Ig A) importantísima para la inmunidad del bebé. Esta inmunolglobulina se segrega de forma natural en este período porque el bebé no lo producirá por sí mismo hasta la 4º o 6 semana de vida (Por su parte, la leche de vaca y de fórmula para lactantes, no contiene la IgA, con lo que el bebé alimentado de estas leches será propenso a ciertas alteraciones digestivas y alergénicas). Es baja en grasa, para que el bebé sea capaz de digerirla fácilmente. De esa forma el bebé mamará con más frecuencia (de 8 a 12 veces en 24 horas las primeras semanas) con el fin de estimular la producción de la leche de la madre (ya que la producción de leche es proporcional a la succión que realiza el bebé, cuanto más tiempo y más veces succione, más leche produciremos; por eso es importante que la lactancia sea a demanda). También tiene un número alto de leucocitos (glóbulos blancos), que actúan como defensas contra infecciones. Tiene un efecto laxante suave que estimula al bebé a pasar la primera deposición conocida como “meconio”. Esto ayuda a prevenir la ictericia mediante la “limpieza” del exceso de bilirrubina (que se excreta en el meconio), que es un producto de desecho de los glóbulos rojos de la sangre. Éstos se excretan en grandes cantidades después del nacimiento con el fin de reducir el volumen de sangre en el bebé. Por todo ello el calostro, aunque parezca un alimento insuficiente, es de vital importancia los primeros días tras el nacimiento.
  • Leche de transición. Esta leche es de un color más blanco- amarillento y es la etapa posterior al calostro durante las siguientes 2 semanas.
  • Leche madura. Esta leche se adapta a los requerimientos del bebé a partir de la tercera semana, y es una leche más blanca y más liquida que el calostro y se produce en grandes cantidades. No solo la cantidad de leche producida, sino también su composición, dependen de la forma en que mama el bebé. El niño controla el pecho para obtener el tipo de leche que necesita en cada momento. Por ejemplo, la cantidad de grasa de la leche aumenta a lo largo de la toma, y no es un aumento pequeño, la concentración de grasa al final de la toma es hasta 5 veces más que al principio. Al comienzo de la toma la leche es más líquida, con la intención de calmar la sed del bebé. A medida que sigue mamando la leche se vuelve más densa, con el fin de saciarlo y alimentarlo. Así, cuanta más leche tome un niño de un pecho en una toma mayor será la concentración de grasa que se alcance (habrá un límite máximo por supuesto) y por tanto la cantidad de calorías y nutrientes. Así pues, el bebé irá modificando la composición de la leche en función de sus necesidades. La clave para que el bebé esté correctamente alimentado es colocar al bebé en posición correcta (boca muy abierta, pecho metido hasta el fondo de la boca, tendrá el labio superior doblado hacia arriba y el inferior hacia abajo, la nariz y el mentón tocando el pecho, la cabeza no muy extendida y las mejillas no se hunden sino que se abomban, como si masticara, se moverá la mandíbula y la oreja). Hay que olvidarse del reloj y esperar a que el bebé suelte el pecho de forma espontánea, cuando lo decida, y ofrecerle el otro pecho cuando acabe, ya que puede querer más o puede que se haya quedado satisfecho con un pecho sólo. Por lo tanto, le ofreceremos el otro pecho en la siguiente toma, cuando el bebé vuelva a tener hambre,  no calcular cuando fue la última toma, y a libre demanda.

Uno de los grandes errores en la lactancia es calcular el tiempo de toma. Esos baremos no siempre son iguales para todos los bebés, y si la madre se rigen a unas franjas de tiempo concreto puede llevarles a pensar que su leche no alimenta, porque al principio el bebé casi no tiene fuerza de succión, por lo que la toma suele o puede ser muy larga al principio porque se cansa, se duerme, sigue succionando,…y puede llegar a durar una hora. A medida que crece, aunque toma más cantidad tarda menos tiempo en comer, porque succiona más cantidad de cada vez. Cuando se trata de un bebé nunca hay que estar sujetos a tiempos, ese es un problema de nuestra sociedad y de nosotros, los adultos.

La composición exacta de la leche materna madura es la siguiente:

  • Lactoferrina, es una proteína que protege los intestinos del bebé contra bacterias y otros organismos (como los hongos) que necesitan hierro para su desarrollo .
  • Inmunoglobulinas (A, G, H), también protegen al bebé contra ciertosvirus y bacterias (como la E coli). Las inmunoglobulinas son también proteínas.
  • Lisozima, es una enzima que tiene funciones anti-inflamatorias, promueve el crecimiento de la flora intestinal (bacterias buenas) y también protege contra la E coli y la salmonela.
  • Factor Bífidus, también es una proteína que favorece el crecimiento de lactobacilos, que son bacterias beneficiosas que protege contra la infección.
  • Grasas o lípidos , son muy necesarios para el desarrollo del cerebro, la absorción de vitaminas liposolubles y son una muy buena fuente de calorías para el bebé. La dieta materna no afecta a la cantidad de grasa en la leche, pero puede afectar a los tipos de grasa presente en ella. La cantidad de lípidos suele ser mayor al final de la toma, por lo que es importante siempre dejar que el bebé termine primero un pecho antes de ofrecerle el otro.
  • Vitamina C, esta vitamina aumenta la absorción de hierro. En el caso de las vitaminas, la dieta materna afecta a la cantidad y tipos de vitaminas presentes en la leche. Por ello, la madre debería tener una dieta rica en frutas y verduras.
  • Vitamina D, esta vitamina se necesita para la absorción de calcio y, por tanto, un crecimiento adecuado de los huesos. Si bien es cierto que la leche materna contiene cantidades bajas de vitamina D, éstas son las necesarias para un lactante. Los suplementos de vitamina D son necesarios en bebés de piel oscura (raza negra, india etc) que vivan en países con una baja radiación solar o en bebés que nunca se expongan al
  • Hidratos de carbono, la lactosa es el principal hidrato de carbono que se encuentra en la leche materna. Se compone de galactosa y glucosa y su concentración en la leche materna aumenta hacia el final de la toma. Alrededor del 40% de las calorías totales son proporcionadas por la lactosa. Ayuda a combatir infecciones y también promueve el crecimiento de la flora bacteriana en el estómago. También mejora la absorción de algunos minerales.
  • Calcio, es uno de los principales minerales presentes en la leche materna. El calcio ayuda al crecimiento y el desarrollo de los huesos. El calcio se obtiene de los huesos de la madre y después se suministra al bebé a través de la leche materna. Los huesos maternos se reponen de calcio durante y después del destete.
  • Hierro, es un mineral necesario para producir los glóbulos rojos. La leche materna tiene niveles bajos de hierro, pero el bebé absorbe un porcentaje muy alto de ese hierro. Algunos profesionales de la salud creen que los bebés mayores de 6 meses necesitan suministros adicionales de hierro. Sin embargo, otros afirman que un bebé puede crecer bien alimentándose solo de leche materna hasta la edad de un año.
  • Zinc, es un mineral necesario para la producción y la activación de las enzimas.

En la leche de vaca, tanto las proteínas como las seroproteínas son totalmente diferentes:

  • La leche vacuna tiene demasiada caseína, lo que dificulta la digestión y tiene mucha reacción alergizante.
  • En la leche de vaca hay beta-lactogloblina, que no contiene la leche materna. Esta proteína es un alérgno potente para los bebés, y muy poco digestiva, con lo que puede llegar a atravesar el intestino sin ser digerida.
  • La leche vacuna tiene 3 veces más contenido en sodio, lo que puede sobrecargar la función renal de bebe

Por otra parte, el reflejo de succión del bebé tiene como máxima expresión a los 20-30 minutos después de nacer, con lo que es muy importante aprovechar ese tiempo para que el bebé empiece a mamar. De esta manera se producirá antes la secreción de leche y el bebé recibirá las ventajas del calostro.

Aunque cada vez menos, todavía es muy común separar al niño de la madre tras el parto, así como dar un biberón de fórmula adaptada en la toma de la noche para que el bebé aguante más horas sin mamar, sin embargo todo ello tiene grandes inconvenientes, no sólo por el tema afectivo, si no porque saltamos una toma, y esto puede retrasar la secreción de leche materna. Hay que recordar que lo más importante en la producción de leche es la succión, cuanto antes y más pongamos al bebé al pecho, más leche produciremos.

Los bebés que se alimentan con pecho, disminuyen las probabilidades de padecer:

  • Infecciones respiratorias, urinarias y de oído
  • Problemas de piel
  • Formación de placa bacteriana e infecciones en la boca
  • Diarrea, estreñimiento y gases
  • Enfermedades intestinales
  • Asma, alergias
  • Diabetes, obesidad
  • Cáncer de la niñez como leucemia y linfoma
  • Síndrome de muerte súbita en lactante (SIDS en inglés)
  • Anemia por deficiencia de hierro
  • Ataques al corazón y al cerebro (derrame o embolia) en la edad adulta

Por otro lado, amamantar al bebé ayuda a reestrablecer el tamaño del útero y disminuye las probabilidades de padecer:

  • Diabetes tipo 2
  • Cáncer de mama y ovarios
  • Anemia por deficiencia de hierro
  • Depresión postparto
  • Osteoporosis
Amamantar a nuestros bebés es un regalo que nos da la naturaleza y nuestra leche un regalo para nuestros bebés, disfrutémoslo.

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